Farías, íntimo con Olé: su dura infancia y la tentación de River y Boca

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Cuando Facundo Farías dice que no le tiene miedo a nada no lo dice de guapo. Esa no va más. Al delantero de Colón le sobran motivos para sostener lo que plantea y para describir que parte de su formación humana y futbolística estuvo rodeada de muchos golpes fuertes. A los 10 años perdió a su mamá, quien falleció a raíz de un cáncer; más tarde perdería a uno de sus mejores amigos, el hijo de Darío Duarte, el DT que se lo llevó a vivir con él a su casa y que de Corinthians de Santa Fe lo sumó a las Inferiores de Colón; y ya en medio de la pandemia también sufriría la muerte de su papá y de su abuela, una de las personas que lo crió, ambos por Covid.

Por eso Farías dice lo que dice con apenas 19 años, por eso se enfrenta a la vida con gambetas y goles, con lujos y sueños, y siempre por su “hermanita”, uno de los lazos familiares que aún conserva. Y por ahí va esta charla amena e íntima con Olé, desde sus inicios y tristezas, pasando por sus alegrías, su presente y el año top que tuvo con Colón (incluida la final con el River de Gallardo), hasta la chance concreta de formar parte del Boca de Riquelme en 2022 y de haber sonado en el equipo del Muñeco. ¿Miedo? No es para él…

-¿Hiciste el balance del año ya?

-Estoy muy contento, soy muy chico y ya viví dos finales. Ser campeón y subcampeón no es poco. Como hincha de Colón es un orgullo, sé lo que siente la gente y quiero ganar todo. Logramos lo que nunca nadie pudo. Siento que quedé en la historia del club que tanto quiero.

-¿Cuánto tiene que ver la formación humana de un club en chicos como vos que tuvieron pérdidas muy fuertes?

-Muchísimo. Por ejemplo, en el fútbol se dice que cuando estás más alto perdés la humildad, pero yo sigo siempre igual. Y eso es gracias a Colón. Cuando puedo saludar a mis compañeros de categoría o de la Reserva, lo hago. Es una forma de devolverles algo y de transmitirles a muchos chicos de que sigan peleándola, que es posible. Ellos se portaron muy bien cuando yo sufrí los golpes familiares. Mi representante (Martín Sendoa, quien además lo adoptó legalmente) también estuvo encima, el técnico, el plantel de Primera, todos me ayudaron a crecer y ser cada vez un poquito más fuerte de la cabeza.

-¿Pudiste asimilar esas muertes?

-Todavía no sé… Siento que no. Al mismo tiempo la voy llevando bien, tengo gente muy buena que me rodea. De a poco lo voy asimilando y voy ayudando a mi hermanita (Tati, de 11 años) para que lo pueda entender y los dos juntos salir adelante. Yo sigo firme de la cabeza.

-¿Pensás que esos golpes te obligaron a madurar rápido?

-Sin dudas. Sigo siendo un nene, pero ya sé manejarme en algunas situaciones más complejas porque me tocó madurar de golpe siendo muy chiquitito. Tuve que afrontar la vida de otra manera. Lo que me pasó me ayudó a crecer más rápido de la cabeza. Y en parte por eso también estoy en donde estoy.

-¿Qué es lo que más extrañás de tu mamá, tu papá, tu abuela…?

-Se extraña todo, el compartir los momentos buenos. No sé, estábamos en la final con River y en la cancha tenía nada más que a mi hermanita y a mi tío, y me hubiera gustado que esté ahí mi familia también. Pero bueno, siempre están en mi cabeza y eso es una motivación porque ellos querían lo mejor para mí. Vivíamos todos juntos en la misma casa, el día a día se extraña un montón. Es muy importante mantener la cabeza fuerte y más en este fútbol en el que un día sos Messi y al otro día te va mal y te matan…

-Da la sensación de que no le tenés miedo a nada, que te plantás desde la postura, en el fútbol y en la vida.

-Creo que con lo que me fue pasando es un poco así. No le tengo miedo a nada. Es mi esencia, mi estilo, mi modo, yo voy para adelante como loco.

-Como en el potrero, se vio algo de eso con River: tiraste una pisadita que se hizo viral. ¿A quién se la viste hacer?

-Jaja sí, en mitad de cancha fue, la pisé para atrás, me acuerdo… Y de chico era de mirar muchos videos, pero ahora lo que hago en la cancha ya me sale natural. Hay cosas que hago que después la veo por tele y no sé cómo las hago, las vemos con mis amigos y nos reímos y me preguntan ‘cómo hiciste eso’ jaja y yo les digo que no sé, que no lo pienso.

-Adolfo Manetti, coordinador de Colón, piensa que tenés movimientos parecidos a Tevez, ¿es así?

-Sí, es así, tengo un par de características parecidas a Tevez. Ojo, no trato de imitarlo ni de ser parecido a él, las cosas me salen. En ese tipo de cosas me veo bastante parecido, en cubrir la pelota como hacía él, en poner el cuerpo. Me gusta mucho ese estilo de juego, me gusta el roce, el ser chiquitito me ayuda bastante, aunque a veces no, jaja. Que los demás sean más grandes que yo me da más ganar de encararlos.

-Lo que también tenés de Carlitos es una camiseta de Boca…

-Je, sí. Martín, mi representante, trabaja con Adrián Ruocco, el de Tevez, y le dije que si me podía conseguir una camiseta y Carlitos me la mandó. ¡Yo le debo la mía todavía! No tuve la suerte de conocerlo, pero ya vamos a tener la oportunidad.

-Te elogió hace poco, ¿lo viste?

-Estábamos en casa con uno de mis mejores amigos y no lo podíamos creer. Que una figura mundial como Tevez hablara así de mí con 19 años no lo podíamos creer. Nos reíamos, jaja. Me pone muy orgulloso. Lamentablemente no lo pude cruzar en una cancha porque cuando fuimos a jugar contra Boca él ya no estaba.

-¿Y cómo fue esa experiencia que viviste en la Bombonera?

-Fue sin público, sólo faltó eso. A todos nos encantó el estadio, sobre todo a los más chicos. Nos imaginábamos que era así por lo que veíamos en la tele o las redes, que la gente se cuelga del alambrado, pensábamos cómo sería con hinchada, nos sacamos miles de fotos. Aparte mi viejo era hincha de Boca, siempre le gustó Román y por eso fue como un sueño cumplido también.

-¿Se te vino tu papá a la cabeza cuando pisaste la Bombonera?

-Recordé a mi papá, sí. Me acuerdo que me contaba que una vez fue a ver a Colón a la Bombonera, pero se confundió y se metió del lado de los hinchas de Boca, je. Me acordé, me acordé, obvio. Hubiera querido que ese día también estuviera ahí conmigo, esa noche mi viejo fue uno de los motivos para jugar con todo.

-De tu viejo seguramente vendrá la admiración por Riquelme, ¿cómo fue ese encuentro?

-¡Siii! Yo tengo buena relación con Sandez, nos conocemos de Reserva, y justo después del partido nos estábamos mandando mensajes para cambiar la camiseta, y le dije que me consiguiera una foto con Román, jaja. Me llevó Gonzalo Piovi a conocerlo: charlamos un rato, yo no decía nada, era un pichón, más que ahora, no lo podía creer… Estaba sorprendido, lo saludé con mucho respeto y con admiración, cuando me dio su camiseta fue algo único.

-¿Y qué te dijo Román?

-Lo jodía a Piovi, que es amigo de uno de los hermanos de él, le decía ‘che, ¿le da a este para jugar en Boca?’ Y Gonza le dijo ‘¡traelo’! Ahí él habló un poquito del presidente de Colón, que es medio duro para negociar, jaja.

-¡¿Y vos qué dijiste?!

-¡Nada! Por las dudas me quedé callado, jaja. No sabía qué responder.

-¿Qué hiciste con la camiseta?

-La mandé a encuadrar, la que me regaló Riquelme y también la 10 mía. Es un lindo lujo que me pude dar.

-Si vos hubieras sido Piovi, ¿le hubieras respondido que te da para jugar en Boca o no?

-¡See! Le diría ‘mandale nomás’. Olvidate, jaja.

-Más allá de que tenés contrato en Colón y pese a las chicanas de Riquelme, ¿los sueños y objetivos pasan por ahí?

-Mi prioridad es mi futuro, donde sea, no se le cierra las puertas a nadie. Ahora se está comentado de Boca y de River, pero como digo, la prioridad es el futuro de mi hermanita y nuestro bienestar. Incluso, si se puede mejorar todo en Colón por supuesto que también es una opción.

-Son clubes muy importantes con protagonistas muy importantes, Gallardo es uno de ellos…

-Obvio. Sin dudas que es un gran entrenador y que dentro de todo lo que decía antes también me gustaría ser dirigido por él, ¿a qué jugador no le gustaría? Es el mejor técnico del fútbol argentino, trabajar con él debe ser una experiencia única y muy linda.

-¿Y qué te genera que Boca y River te tengan en la mira?

-Jaja, es un orgullo. Me pone feliz que se fijen en mí. Mis amigos me preguntan por Gallardo y Román todo el tiempo.

-¿Qué les respondés?

-Les digo algo en lo que creo que todos coincidimos, que Gallardo hoy es el mejor y que sabe potenciar muy bien a los jugadores, está a la vista.

-¿Y Riquelme?

-Que intentó seducirme para que vaya a jugar a Boca, jaja. Me dijo que tenía que irme para allá.

-¿Es Boca o River, o también te gustaría irte a afuera?

-A mí me gustaría pasar por un club grande de la Argentina y después dar el gran salto, por así decirlo. Pero la realidad es que como dije antes: no le cierro las puertas a nada y si aparece algo del exterior sin antes tener que pasar por otro equipo de acá, también se analizará, obviamente.

-¿Te ves jugando en Europa?

-Yo veo que me puedo adaptar a ese estilo de fútbol por mi forma de jugar. Cuando veo fútbol de allá pienso que puedo tener más espacios, más libertades. Creo que me puedo destacar, así sea más táctico el fútbol como en algunos países o incluso más físico como la Premier League.

-¿Cómo te definís en la cancha?

-Yo soy enganche, me gusta jugar ahí. Si bien es verdad que este torneo jugué de 9, yo me siento cómodo de 10. Es donde creo que más puedo aprovechar mis virtudes y en donde más me puedo mostrar.

-¿Ya te imaginaste una Libertadores con Boca o con River?

-Sí, pero lo pensaba más que nada cuando era chico. Ahora pienso más en el club en el que estoy, no le doy mucha bola a eso o a lo que se dice porque si no se te va la cabeza. Pero sí que cuando era chiquito soñaba con jugar en un grande de Argentina y poder salir campeón. De momento estoy enfocado en Colón. Ojalá que más adelante pueda ir cumpliendo todo.

GOLES DE FARÍAS EN COLÓN

Fuente: Olé

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