fbpx
Home Interés general ¿Qué pasó el 9 de julio de 1816?

¿Qué pasó el 9 de julio de 1816?

by Editor

A los congresales les preocupaba dar una imagen moderada frente a los poderosos de Europa, que no toleraban la palabra “revolución”.

El martes 9 de julio de 1816 no llovía como el 25 de mayo de 1810. El día estaba soleado y a eso de las dos de la tarde los diputados del Congreso comenzaron a sesionar.

A pedido del diputado por Jujuy, Sánchez de Bustamante, se trató el “proyecto de deliberación sobre la libertad e independencia del país”. Bajo la presidencia del sanjuanino Narciso Laprida, el secretario, Juan José Paso, preguntó a los congresales “si querían que las Provincias de la Unión fuesen una nación libre de los reyes de España y su metrópoli”Todos los diputados aprobaron por aclamación la propuesta de Paso.

En medio de los gritos de la gente, fueron firmando el Acta de Independencia, que declaraba: “Solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas provincias romper los vínculos que las ligaban a los Reyes de España, recuperar los derechos de que fueran despojadas e investirse del alto carácter de nación independiente del Rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli”.

El acta establecía además que: “Todas y cada una de ellas así lo publican, declaran y ratifican, comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad, bajo el seguro y garantía de sus vidas haberes y fama”.

En la sesión del 19 de julio, uno de los diputados por Buenos Aires, Pedro Medranopreviendo la reacción furibunda de San Martín, que estaba al tanto de las gestiones secretas que involucraban a algunos congresales y al propio director supremo para entregar estas provincias, independientes de España, al dominio de Portugal o Inglaterra, señaló que antes de pasar al ejército el Acta de Independencia y la fórmula del juramento, se agregase, después de “sus sucesores y metrópoli”, “de toda dominación extranjera”, “para sofocar el rumor de que existía la idea de entregar el país a los portugueses”.

La declaración iba acompañada de un sugerente documento que decía “fin de la Revolución, principio del Orden”, en el que los congresales dejaban en claro que les preocupaba dar una imagen de moderación frente a los poderosos de Europa, que no toleraban la palabra “revolución”.

El jefe de la flota inglesa informaba a Su Majestad sobre los últimos acontecimientos: “Será quizás sorprendente para Su Excelencia el hecho de que el Gobierno existente […] haya elegido este momento para declarar su independencia, no solamente de España, sino de toda otra potencia. Pero pienso que esto puede explicarse por el hecho de que eso fue necesario para aplacar el entusiasmo revolucionario de aquellos que constituían un peligro, a quienes de ningún modo podía confiarse el verdadero secreto. Las ceremonias públicas fueron postergadas hasta el 13 del corriente, cuando ya fue necesario continuar con ellas para evitar sospechas; fue fácilmente perceptible advertir que los actores que tomaban parte en esta ceremonia sentían muy poco interés por el papel que venían representando”. (1)

La superioridad de recursos económicos y financieros de Buenos Aires haría que la influencia porteña primara en cualquier tipo de gobierno nacional.

Para que las provincias pudieran eludir la dominación de Buenos Aires, era imprescindible que conservaran cierto grado de autonomía económica y fiscal; para ello era necesario lograr la autonomía política y limitar los poderes y la autoridad del gobierno central. En medio de esta disputa, por largos períodos sangrienta, transcurrirían los próximos años de la historia argentina del siglo XIX.

Felipe Pigna para Clarín


Artículos Relacionados