La carne se dispara y estiman que el asado va a llegar a los 20.000 pesos

Desde mediados de septiembre el precio de la carne en góndolas comenzó a subir y el incremento promedio es del 30% al 40% hasta ahora, de acuerdo al relevamiento de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA). La mayor suba se dio en el asado (55%), la tapa de asado (48%) y en el matambre (41,7%). Los aumentos continuaron la semana pasada, y los carniceros y los productores entrerrianos coinciden en que los valores de los cortes seguirán en alza al menos hasta febrero, en un escenario marcado por escasez de animales, mayor demanda internacional y caída del poder adquisitivo.

El escenario es complejo, ya que en las carnicerías de Paraná los cambios se sienten semana a semana y esto impacta en la demanda. La combinación de menor stock, dificultades productivas y un mercado internacional más demandante empuja al alza los valores, mientras que el consumo interno se retrae y muchos comercios ya no logran sostener la actividad.

“Hasta que el asado y la pulpa no lleguen a 20.000 pesos el kilo, esto no para”, señaló a UNO Fabián Girard, carnicero de Paraná y vendedor de la Cooperativa de Carniceros, quien convive con listas de precios que cambian constantemente y la incertidumbre sobre la llegada de la hacienda.

Suba de la carne por falta de stock
El comerciante explicó que la dinámica actual no se parece en nada a la de otros años. “Es el día a día. Esperar que vengan los camiones, que se haga la faena y demás. Hoy no hay un precio fijo de la carne; antes sabías cuánto valía pero ahora te sube 10% o 12% de una semana a otra”, contó Girard.

Según comentó, algunas carnicerías ya están vendiendo asado y cortes premium a valores cercanos a los 20.000 pesos, un precio que el sector considera inevitable en el corto plazo.

La falta de hacienda de calidad es el factor que más complica a los frigoríficos y carnicerías. “La semana pasada no se conseguía hacienda buena, chica. Se está exportando mucho y por la época del año no hay animales como antes”, señaló Girard.

Esta situación repercute en el consumo y se traduce en algún momento en cierres de comercios: “En Paraná ya cerraron tres o cuatro carnicerías en el último tiempo; y en Santa Fe, donde también distribuyo, seis. La demanda se achicó y se hace muy difícil sostener los costos”, advirtió.

Según Girard, la última suba fuerte se registró la semana pasada, con un salto importante el lunes y otro retoque el jueves. “Los primeros meses del año venían más tranquilos, pero ahora pegó un salto grande. Y la gente ya consume menos. Muchos se vuelcan al pollo o al cerdo, que aumentaron pero mucho menos”, aseguró.

Alternativas más accesibles
Al respecto, Girard precisó que el cordero se consigue a 14.000 pesos el kilo; el kilo de pollo entero a alrededor de 3.200 pesos y el de patamuslo está de oferta a 3.000 pesos y lo llevan mucho, y “la pechuga ya es más cara”. En cuanto a los cortes vacunos, indicó: “El asado de ternera pasó de 16.500 pesos a valores cercanos a los 18.000 pesos; y los cortes premium, como un vacío bueno, nalga, o lomo, ya se ubican entre 18.000 y 20.000 pesos el kilo, según la zona”.

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