Pablo Aimar, en qué ciudad le gustaría vivir y una confesión cruda sobre el fútbol: “Pocas veces se juega en plenitud”

15/01/2026 23:33hs.

Pablo Aimar, ayudante de campo de Lionel Scaloni en la Selección Argentina, concedió una entrevista a un instituto médico, CIMA, y dejó algunas reflexiones. Y se refirió de arranque a cómo se procesan las lesiones en los futbolistas.

“Se habla mucho, hablamos con los ex y con los jugadores que todavía están en actividad. Pocas veces en proporción uno juega 100 puntos, digamos, uno juega en plenitud absoluta. Hay una etapa en la juventud en la que ese porcentaje es alto y a medida que van pasando los años el porcentaje de partidos, o de entrenamientos incluso, o de hasta temporadas en plenitud va decayendo. A favor está que te vas conociendo y vas evitando algunos esfuerzos o algunas situaciones que sabés que te traen alguna consecuencia física. Con lo cual uno va haciendo el malabarismo que hacemos todos, en el caso nuestro los deportistas con el cuerpo, otra gente con otra situación”.

Además, explicó por qué el jugador siempre prefiere jugar pese al dolor. “Siguen aguantando ese valor. Creo que no quieren fallar, estar siempre. Sí, quieren estar siempre. En el lugar en el que estoy hoy se ve mucho eso: no tiran, no regalan nada, incluso no estando en plenitud siempre quieren estar. Eso es muy valorable”.

“También depende mucho del momento en el que están. Esas son cosas que influyen incluso en su propia decisión de decir cómo están realmente. Pero en el lugar en el que estamos, que digamos es a lo máximo que aspira un futbolista argentino, sobre todo… nosotros particularmente queremos ser uno de los que juega en la Selección desde que sos chiquito. Entonces pocas veces te dicen que les duele algo”, agregó.

Le preguntaron si en su época de jugador, con los estudios que hay ahora, le hubiese ayudado a tomar alguna otra decisión. “Probablemente, y los avances traen eso. Pero bueno, es lo que tocó. A mí me tocó en ese momento y por ahí no solo la parte de estudios, sino de tratamientos y de técnicas de fortalecimiento, hubiese hecho que me curase de alguna lesión antes o mejor. Pero bueno, me tocó jugar en ese momento. Por eso te digo, son los momentos de plenitud total. Al final, si hacés el zarandeo de todos los partidos de tu carrera, no son tantos los que estabas 100%. Cuando sos más joven, cuando sos chico, tenés 20 años, que no te duele nada… y porque t ambién aprendés a escuchar el cuerpo cuando sos más grande”, respondió.

“Empezás a entender que tampoco podés hacer exactamente lo que querés todo el tiempo, tenés que aprender a elegir. Por eso se dice que muchos de los buenos jugaban más lindo cuando eran jóvenes, pero mejor cuando eran más grandes, porque eligen mejor“, agregó.

Le comentaron que algunos expertos en preparación física dicen que el alto rendimiento no es saludable. “También yo creo que se refieren al decir que no es saludable a un tema de la cabeza también. Es exigente. Esa es la vida del deportista profesional de cualquier deporte: es exigente, lleva mucho tiempo, demanda y tiene un montón de costos que se pagan. Como todas las profesiones”, respondió.

También fue consultado por el diagnóstico y las altas de un jugador tras una lesión. Por las dudas que se generan en saber si la cabeza va a estar preparada para volver. “Es fundamental el hecho de un acompañante, de un psicólogo deportivo estar ahí en esos momentos porque influye mucho. O de convencer. Cuando te lesionás tenés miedo de repetir y no querés estar otra vez otro mes esperando y mirando cómo entrenan y juegan los otros. Y que alguien te diga desde la seguridad que estás bien, por ahí hasta es el empujón que necesitás para volver”, opinó.

El uso de los estudios

“Cuando se viaja a los torneos, que no tenés mucho tiempo para errar un diagnóstico o saber si uno está o no está para jugar, es muy importante un diagnóstico preciso para la decisión que viene, que eso te puede dejar afuera o no de una competencia. Y son decisiones y situaciones que se dan a diario”.

“Yo siempre digo, cuando alguien me habla, le digo: ‘ Es un mundo para el que tenés que estar preparado y entender que el futbolista siempre quiere estar, que se enoja’. Y el que llega a vivir esos momentos es quizá el más competitivo. Y para un equipo es espectacular la gente competitiva; mejoran todos. Después, para la vida, veremos más adelante, pero para un equipo está bueno que haya esa competencia interna, esa competencia sana. Es inevitable entrenando todos los días entre gente competitiva y buena en lo que hace; inevitablemente mejoras”.

Pablo Aimar –  

Pablo Aimar contó en qué ciudad le gustaría vivir

Amor por su ciudad natal

Me encantaría volver a Río Cuarto. A medida que fue pasando el tiempo, fui acercándome más a esa idea. He vivido en lugares hermosos e incluso tengo hijos que nacieron en ciudades re lindas del mundo. Mis hijos viven en Buenos Aires y les gusta, y yo los entiendo; Buenos Aires es una ciudad que te atrapa. Pero si tengo que decir por mí, yo creo que en un tiempo me vuelvo para acá”.

Fuente: Olé