Pochettino, con Olé: “Quiero que Gallardo me exprima”

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Cuando en pocos días Juan Fernando Quintero llegue a Buenos Aires, habrá una guardia periodística esperándolo en Ezeiza. Lo escoltarán hasta la clínica para hacerse los chequeos, miles de hinchas le gritarán, le pedirán fotos, le darán sus camisetas con un fibrón para que las garabatee, le cantarán. Hace 11 días Tomás Pochettino pasó por el Centro Rossi para hacerse la revisión médica previa a firmar su contrato con River.

No hubo flashes, nadie lo paró por la calle ni le pidió autógrafos, él no hizo declaraciones. Toto, como le dicen, es de un perfil muy bajo y su llegada al club no hizo tanto ruido, pero su familia y sus amigos están revolucionados. Él también. Introvertido, sencillo, el volante de 25 años se descarga por el lado de la música: le gusta cantar rock.

Y durante la cuarentena lo demostró: subió a sus redes interpretaciones propias de Rehén de Callejeros, Vas a Bailar de Ciro y un tema que él mismo escribió con Juan Cruz Komar dedicado a Andrés Cubas, cuando los tres vivían en la pensión de Boca en edad de Octava. Y la cosa viene de familia, parece…

-¿De dónde surge lo de cantar?

-Mi hermano toca la guitarra; mi viejo, la batería; a mi vieja le gusta tocar la viola y cantar; y a mí, cantar. Con la guitarra soy medio malo, me gusta para acompañar nomás en los asados, je, pero cantar me gusta. Mi viejo sabe tocar en serio, mi hermano es profesional también, siempre tuvo bandas. Yo lo hago más de hobbie. Y en la cuarentena salió un poco más a la luz: ahí fue cuando más le metí, porque ya no sabía qué hacer.

-¿Qué cantás?

-Para tocar y cantar me gusta más el rock, que se me hace más fácil. Rock nacional, porque de inglés, cero, y eso que estuve en Estados Unidos, je. Pero después, hablando de música, me gusta de todo. Te puedo escuchar cualquier cosa, no tengo filtro.

-¿En el resumen del año que te hace Spotify qué apareció arriba en el ranking?

-Este año que pasó estuve full Duki. Fue mi artista favorito, lo escucho mucho. También Tiago, Lit Killah, María Becerra, lo que está a la moda. Igual, escucho todo. Pero, ojo, ¡yo no rapeo, eh! Me gusta el rap y el trap, pero no me animo a tanto. Aunque el gusto por la música, está claro, viene de familia.

Los tres refuerzos de River hasta el momento


Gonzalez Pirez, Pochettino y Mammana. Foto: Prensa River

-Y hablando de la familia, ¿cómo impactó la llegada a River?

-Uf, fue una sorpresa muy grande. Para mí y para todos. Mi viejo, de hecho, no lo creía. Yo no quise hablar mucho con él en esos días, porque él es muy fanático de River, como mis tíos, mis primos y vomo lo era mi abuelo. Mis hermanos no le dan mucha bola: uno es hincha del club al que vaya yo y el otro está con la música, no le importa, je. Pero mi papá es fanático. Y si para mí esto es un sueño, para él… Nunca se imaginó que iba a jugar en River, más por mi pasado en Boca. Y no lo podía creer. Mi mamá me dijo que por las noches mi viejo no podía dormir, de verdad.

-¿Cómo fue ese llamado cuando se los confirmaste?

-Y… Es que estaba bastante confirmado, pero todavía no firmaba, y yo no quería mufarla y ellos tampoco. Entonces se enteraron cuando firmé, pero ya mi viejo me quiso acompañar a la revisión médica… Y cuando se terminó fue diferente: mandé la foto y fue una alegría muy grande. Estábamos todos con una ansiedad tremenda, porque veníá todo encaminado pero hasta no firmar…

-Decís que no se lo esperaban por tu pasado en Boca. ¿Cómo te llevás con eso? Hubo otros que estuvieron en la otra vereda en este ciclo y les fue muy bien.

-Sí, Maidana y Pratto son como los grandes ejemplos y los más recientes. Pero tampoco es que me puse a pensar en eso: ésta es mi carrera, mi trabajo. Y River estuvo interesado en mí y no lo dudé ni un segundo por lo que significa el club y por el momento.

-Como Pratto, casi no habías tenido chances. No estabas tan identificado…

-No, totalmente. Jugué un partido. Y debuté porque Boca había salido campeón dos o tres fechas antes y me pusieron un rato. Pero no me identifico tanto con Boca en Primera. Obviamente que en Inferiores sí, porque me dio la pensión, me dio todo, pero cuando llegás al filtro de Reserva-Primera se va achicando todo y se hace muy difícil. Yo siempre me imaginaba que si hubiera estado en ese momento en River quizás podría haber jugado más, porque acá siempre ponene a los pibes. Ahora Boca también puso a muchos, pero en su momento era muy difícil meterse en el equipo. Y me acuerdo del River-Boca en el año que yo estaba en Primera: de mi categoría ya jugaba Driussi, había pasado Mammana… Era otra cosa. Pero bueno, es lo que te toca: tuve que abrir mi camino y no me arrepiento para nada. A muchos chicos les pasó lo mismo: eran grandes jugadores y se van perdiendo. Eso depende de los clubes: en ese momento ellos preferían más experiencia, pero tampoco es que me haya quedado bronca contra Boca por eso. A lo mejor ellos creían que no me lo merecía, o yo fui mejorando después…

Tomás Pochettino firma el contrato con Brito. Foto: Prensa River

Tomás Pochettino firma el contrato con Brito. Foto: Prensa River

-¿Sentís que evolucionaste mucho?

-Ahora estoy más preparado, soy otro jugador. Y tal vez Boca en ese momento no se imaginó que yo podía llegar a ser lo que soy hoy. Pero son decisiones y gustos de los técnicos que pasan. Por ahí a uno no le gustás, otro te tiene en evaluación, a otro le encantás… -A Gallardo evidentemente le gustás mucho. Decís que te sorprendió el llamado, pero River ya te había querido… -Mirá, cuando Marcelo me llamó para darme la bienvenida al club me comentó que él ya había preguntado por mí cuando estaba en Talleres, pero en ese momento Andrés Fassi ya tenía todo arreglado con Austin. A mí eso nunca me llegó, me enteré ahora. En su momento también habría sido una linda oportunidad, pero acá estoy. Y ahora la verdad no me lo esperaba, porque recién me habían comprado y pensé que mínimo me iba a quedar un año más. Pero cuando mi repre me dijo que apareció River, no lo dudé y le dije “tenelo como prioridad y tratá de que se pueda cerrar”.

-Castellanos, rival tuyo en la MLS, dijo hace poco que a este River no se le puede decir que no, ¿te pasó eso?

-Sí, obvio. Creo que a casi todos los jugadores hoy les pasa. A un llamado de Gallardo es muy difícil decirle que no. Por eso cuando me enteré lo de River insistí para que mi representante le metiera pata a eso. “Es acá, es acá”, le dije. Estaba muy ilusionado. No podés decir que no.

-¿Es una sensación distinta llegar a un equipo de época como este River?

-Sí, ni hablar, es así. Hay un proyecto, hay un gran ambiente, todo funciona. Y cualquiera quiere estar en un lugar así en vez de en uno en el que haya quilombos o no se encuentre un rumbo. Y eso es importante, el jugador sabe que se va a sentir cómodo. Porque uno ve que el equipo y el club funcionan.

-Sos de perfil bajo: ¿estás preparado para lo que representa jugar en River?

-Siempre fui un jugador de perfil bajo, sin declarar con chicanas ni nada de eso, porque no me gusta, no me sale. Siempre traté de mantener la humildad, los pies sobre la tierra. Mi familia también me educó así y estoy muy orgulloso de eso. Y si estoy preparado… Obviamente en Córdoba también me pasaba que salía a caminar y la gente de Talleres me paraba, porque ahí el club es enorme. Pero está claro que River es inmenso y tendré que adaptarme a eso, jé.

-¿Cómo te recibieron? No conocías a ninguno acá.

-Me recibierpn muy bien. Y no, no conocía a ninguno, salvo a Ema (Mammana), al que lo enfrenté todas las Inferiores porque somos los dos categoría 96. Sabía que había un lindo grupo, que Marcelo se ocupa mucho de eso, pero así y todo me sorprendió para bien: te sentís uno más desde el segundo día, me pasó eso, y encima tuve la suerte de que me hayan tocado Zucu y Julián en la pieza. Juli es más chico, pero Zucu te adapta, te habla, te dice todo cómo es el club, te guía.

-Ahora vas a tener que adaptarte a los entrenamientos: son bravos…

-La pretemporada arrancó brava, pero es sufrimiento para después sentirse bien en la cancha. Sabía que iba a arrancar fuerte y ahí la estoy llevando. Pero venía de tener al Cacique Medina en Talleres que tiene un estilo similar, con entrenamientos muy intensos, donde terminabas muy cansado. El tema es que después en la cancha se veían los resultados con ese equipo.

-¿Se parecen Medina y Gallardo?

-El Cacique para mí es muy similar a Marcelo en cuanto a la intensidad y al juego. Los entrenamientos eran a morir y tiene esa sangre charrúa de estar con el cuchillo entre los dientes para meterle los 90 minutos y aprovechar cuando el rival quizás se pincha. Y acá me parece muy similar, nada más que por ahí en Talleres teníamos que meter mucho más, correr más al rival. Y en River el estilo es más de juego e intensidad.

-Tuviste detés importantes, con ideas de ataque: Holan, Beccacece, Vojvoda, Medina. ¿Qué esperás de Gallardo?

-Por suerte sí, tuve grandes entrenadores. Y con la modalidad y el sistema que más me gustan a mí, que es jugar por el piso, tener la pelota, atacar, ser protagonista. Eso, por mi forma de juego, me ayudó mucho. Y ahora que me dirija Gallardo es un orgullo: es uno de los mejores técnicos del mundo en este momento y yo espero y quiero que me explote, que me exija, que me exprima y que saque lo mejor de mí.

-¿Sentís que te falta algo puntual?

-Eso dependió un poco de cada club, con distintos esquemas por ahí me faltaba una u otra cosa. Yo soy muy autocrítico. A mi representante y mi viejo les digo siempre que no sean buenitos conmigo, que me digan lo que vieron en el partido, y uno trata de exigirse al máximo. Pero mejorar ,tengo que mejorar muchííísimas cosas, muchísimas. Siempre vas viendo los errores, los vas corrigiendo, vas tomando lo que el técnico observa que te falta y tratás de corregirlo.

-¿Ves videos de tus partidos?

-Sí, sí. Me encanta mirar las jugadas en las que participo y decir “mirá acá la mala decisión que tomé” y pensar qué podría haber hecho. Ahí aprendés. Y en River, no tengo dudas, voy a seguir haciéndolo.

ENVIADO ESPECIAL.

Fuente: Olé

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